martes, 27 de enero de 2026

¿Qué ha pasado conmigo?

 ¿Qué ha pasado conmigo? TikTok me odia, Funeral, Robo y Buzzcut

Hola.

Los saluda su estrella favorita del internet (aunque nadie me tope), Harryhell.

La semana pasada estuve un poco desaparecido de todas las redes sociales y, sobre todo, descuidé el blog. No subí ningún artículo y sé que esperaban con ansias que les contara qué ha sido de mi vida en días recientes. Es por eso que, aunque nadie lo pidió, creo que merecen una explicación de lo que aconteció en mi vida esta última semana.

Apenas es enero y, la verdad, siento que ya han pasado demasiadas cosas. La semana anterior llevaba una rutina bastante cuidada: ejercicio, clases de teatro y tiempo dedicado para mí. Pero esta semana eso fue casi imposible… y debo contar todo desde el inicio.

Mis tragedias comienzan el sábado cuando, tras años de posponerlo, decidí finalmente hacerlo: me raparía para sacar la cartilla militar.

AAAAAAHHH.

No entenderían lo difícil que fue para mí, pues mi cabello se había vuelto una especie de armadura. Me da risa y nostalgia (aunque no haya pasado mucho) recordar que coqueteaba con el cabello como Carrie Bradshaw, cosa que mis amigos nunca me dejan olvidar jajajaja. 

Salir de la peluquería al mundo fue casi como salir desnudo, pero tenía que cumplir mi objetivo. Fui a tomarme las fotos y volví a casa. El fin de semana transcurrió normal y el lunes completaría el trámite… pero, oh sorpresa: mi abuelo, tan inoportuno, decidió morirse.

Eso me obligó a abandonar todas mis actividades durante una semana para ir a su pueblo. Y aunque no quería estar ahí, disfruté mucho ver a mis tías. Es impresionante lo mucho que reímos y chismeamos cuando literalmente su padre —o sea, mi abuelo— acababa de morir. Jajajaja.

Hubo entierro, pero no del que yo quería.

Durante esa semana solo acompañé a mis tías: platicábamos, bebíamos y cenábamos. No tenía mucho tiempo para hacer nada productivo y, además, olvidé mi computadora, así que fue imposible ser productivo. Fue casi un luto obligatorio.

Aun así, decidí subir contenido a TikTok que ya había grabado previamente. No se hizo ni un poquito viral porque TikTok claramente me tiene en shadowban, y no tengo idea de cómo salir de ahí. Me frustra mucho porque siento que a veces sí me esfuerzo, sobre todo cuando subo mis mini covers, pero parece que ya no le caigo bien a TikTok.

Si quieren apoyarme viéndolos, dejándome like y comentarios, vayan abajo:


WATCH MY TIKTOK NOW! @harryhellx

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Finalmente, después de toda esta travesía, volví a casa, donde me siento más feliz que nunca. He retomado mis actividades y, aunque tenga que volver a tomarme las fotos para la cartilla y me hayan tratado pésimo en la oficina de cartillas, sé que todo saldrá bien. Sé que mi cabello crecerá y que todo volverá a ser como antes.

Ah, pero eso no es todo. Hay una historia que me gustaría reservar para otro momento: antes de toda esta travesía, cometí un robo. Fue algo involuntario, pero lo hice.

¿Les gustaría saber qué tomé?

Espérenlo pronto.

miércoles, 14 de enero de 2026

Sigue el camino amarillo...

 Sigue el camino amarillo...


¿Alguna vez has sentido que tu vida no tiene rumbo? ¿Que, por más que sigas avanzando, todo parece difuso, e incluso que no perteneces a ningún lado? Pues a mí sí. Y también le pasó a Dorothy y a Toto, jiji.

Tras días encerrado en mi casa, sabiendo que mi única actividad serían mis clases extracurriculares en la noche, pensé: debo salir, no puedo seguir aquí adentro. Mi hermana va a trabajar, mis padres están en casa trabajando y yo soy el único que no hace nada. Era claro: debía despejarme aunque fuera un poco de la burbuja que había creado en mi departamento, donde no veo más que TikToks e imagino escenarios ficticios que nunca pasarán. Justo como Dorothy, anhelando algún otro lugar más allá del arcoíris.

Fue entonces que decidí salir a tomar fotos para mi Instagram: nada más que mi cámara y yo en la ciudad. Me bañé y me alisté para enfrentar el mundo. Al salir de mi casa, el día era brillante, casi como un mundo nuevo, como la llegada de Dorothy a Oz. Y así comienza mi primer obstáculo: tomar el transporte público. Misión que claramente completé con éxito; no es algo tan complejo.

Pero fue entonces, en la combi, cuando surgió una serie de pensamientos que me atormentarían durante todo el camino. Una pregunta que normalmente no te harías al salir a la calle, pero que yo sí me hice: ¿hacia dónde voy? Esa pregunta me mantuvo disociado de la realidad durante el trayecto al centro de la ciudad. Sabía que quería tomar fotografías, pero ¿dónde lo haría? Estaba desconcertado.

Y claro, no bajaría Glinda, la Bruja Buena del Norte, del cielo a decirme que siguiera el camino amarillo. Yo tenía que decidir cuál era mi camino amarillo. Así que bajé de la combi y lo seguí; que en este caso no era más que las bellas banquetas de la ciudad. Ciudad que, aunque no es la Ciudad Esmeralda, es la ciudad de la cantera rosa.

Seguí caminando, intentando encontrar algo interesante, pero parecía que no había nada. La ciudad no tenía nada que ofrecerme, y yo seguía caminando y caminando. Nada despertaba en mí la inspiración necesaria para tomar una buena foto. Entonces no pude evitar preguntarme: ¿qué estoy haciendo? Y de esa pregunta surgieron más: ¿hacia dónde voy? Salgo a tomar fotos porque no tengo ocupación ni vocación, soy un adulto de casi 21 años encontrándose sin misión ni rumbo en su vida… ¿qué carajo está pasando?

¿Acaso Dorothy se habrá preguntado lo mismo y por eso quería salir de casa?

Y de pronto, un milagro: algo interesante a lo que tomarle foto. ¿Fue acaso que mis dilemas me hicieron encontrar el spot perfecto? No lo sé, pero lo que sí sabía es que había caminado tanto por el camino amarillo que casi había llegado a las tierras de la Bruja Mala del Oeste (si saben a qué me refiero). Así que tuve que seguir el camino amarillo para salir de ahí e ir a mi lugar predilecto para encontrar inspiración y buenas fotografías: El Bosque.

Y efectivamente, ahí encontré mi inspiración. Pero no solo eso: encontré cosas maravillosas. Hojas naranjas, grafitis naranjas, objetos naranjas. Había un patrón de color. ¿Qué intentaba decirme el mundo? ¿Por qué de repente este color surgía en mi viaje, así como el verde en el viaje de Dorothy hacia el Mago?

Tras esa caminata, decidí volver a casa. Volví con unas cuantas fotos y sin haber resuelto los dilemas que se presentaron en mi camino. Como dijo Dorothy alguna vez: “No hay lugar como el hogar”. Pero entonces no pude evitar preguntarme: ¿esto es lo que nos quiere enseñar El Mago de Oz? ¿El conformismo? ¿No enfrentarte a lo que se avecina en tu camino porque puedes quedarte en casa?



¿Acaso me quedo en casa para no enfrentar mis problemas, como Dorothy a la Bruja Mala? ¿Quién o qué traumas son la Bruja Mala en mi camino de la vida?

No lo sé. Pero sí puedo decir que es verdad: no hay lugar como el hogar.

Pd: las fotos estarán próximas la siguiente semana en mi Instagram para que vayan a verlas <3

@harryhellx

- xoxo, Harryhell

¿Quién soy?

¿Quién soy?   Al crear este blog me he enfrentado a dos cosas: la necesidad de presentarme y a la pregunta que nos atormenta a cada uno toda...