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miércoles, 1 de julio de 2026

Cool después de los 20

Cool después de los 20

Se dice que se puede ser cool y divertido a cualquier edad, que todo depende de tu actitud y de cómo te muestres ante la vida, pero ¿será verdad esto o es una mentira más que nos repetimos para no aceptar la cruda realidad? Hemos crecido.

Ya sé, suena extraño viniendo de alguien como yo, que realmente apenas va a cumplir 21 el próximo octubre (por si les interesa) y que parece que relativamente está en su punto más alto, y eso es justo lo que me he estado cuestionando últimamente.

La mayoría de los seres humanos anhelamos llegar a ese estado de lo que significa ser cool, porque inevitablemente viene con una consecuencia que es lo que todos más deseamos pero, claro, a casi nadie le gusta admitir: sí, hablo de la aprobación social. Si no me creen, no solo lo digo yo, también Maslow; es una necesidad. Por lo que constantemente buscamos alcanzar este estado a través de cosas como nuestra forma de vestir, hablar e interactuar en sociedad. Es claro que todos utilizamos una máscara frente a los demás, pero pocos logran que esa máscara sea un ejemplo a seguir. Pocos logran convertirse en un modelo a seguir para un grupo de personas, algunos lo logran para el mundo entero y algunos ni siquiera lo lograrán nunca.

Pero llega un punto en que te cuestionas si aún puedes alcanzar este estado, como lo hice yo. ¿Y por qué lo hice? Bueno, durante estos días que he salido he tenido demasiados sentimientos encontrados. Salí a la plaza creyendo que mi outfit era lo suficientemente adecuado para parecer alguien cool, hasta que vi a personas mucho más jóvenes que yo vestir de una manera tan increíble que me hicieron aspirar a eso (y también me hizo pensar que debo renovar mi guardarropa).

Y es que, claro, llega un punto en el que poco a poco comienzas a no conocer la música que está de moda, a no entender el slang que están utilizando y pronto a no pertenecer en ningún lado. Tal parece que eso me está pasando, y eso me hizo preguntarme: ¿a qué edad deja de ser uno cool? ¿Ese proceso comienza después de los 20?

Le pregunté a varias personas qué creían sobre el concepto de ser "cool" y si terminaba después de los 20, y esto fue lo que me respondieron:

"Depende de la personalidad, de tu estilo de vida y actitud. Además, vestirse bien, ya sea a tu propio estilo, es fundamental porque te hace cool llevar un buen outfit.

Yo diría que va a depender del comportamiento e impacto que quieras causar, ya que hay personas que aún a sus 70 se ven bien, tienen personalidad propia, buen estilo y son modernas (viejit@s en TikTok que suben sus outfits, make up o videos de su estilo de vida aún muy pleno).

Hay gente que, por otra parte, ve ridículo que sigan teniendo una personalidad diferente. Va a depender de la mentalidad que tengan las personas y de cómo te proyectes. La gente deja de ser cool por diversos factores, entre ellos las responsabilidades y el estilo de vida." 


- Villada 


"Creo que va cambiando el concepto conforme uno va creciendo.

A mis 20 años ser cool era pertenecer a un grupo de amigos, sobresalir en la escuela, salir de fiesta, estar en los eventos sociales más cotizados, vestirme a la moda, hacer muchos amigos y conocidos (era muy sociable).

Y ahora eso no cobra sentido a mi edad, en esta etapa.

Ser cool ahora para mí es tener un ingreso estable, ser empresaria. No siento la necesidad de hablarle a todo el mundo ni me molesta que no me hablen. Para mí está cool ser de izquierda, dejar de lado el querer fingir ser de una ideología que no soy y para la que ni me educaron para pertenecer.

Ser cool es haber comprendido el valor de la familia, que en realidad es lo único que al final vas a tener, con lo que puedes contar. Ser cool es ser feminista, descentralizar mis decisiones con respecto a lo que otros hombres quieren o buscan. No pensar que mi meta en la vida es casarme, tener pareja e hijos. Ser cool es vivir libre.

Básicamente ya no pienso en gustar o agradar a nadie más que a mí. Y eso para la sociedad no es cool, porque no agrada, sobre todo, que las mujeres ya no queramos complacer un sistema como el que domina.

Yo suelo incomodar bastante, pero antes me afectaba mucho. Ahora ya no. Esa adrenalina y efervescencia social desapareció y me parece adecuado.

No sé si yo sea un role model, pero en su momento, cuando estaba tratando nuevamente de encontrar un camino que me diera paz (porque así son las etapas de la vida, uno va cambiando y tiene que encontrar nuevas formas con las cuales identificarse), sí tuve mucha influencia de mujeres líderes y deconstruidas, empezando por las de mi casa.

En resumen, cuando me preguntas de qué creo que dependa el ser cool a cierta edad, la respuesta sería que no importa ser cool; importa ser libre, importa tu paz y lo que tú decidas con respecto a ello sin afectar al colectivo."


- Yunuen


Creo que es una pregunta con muchos matices.

Mi respuesta corta es: no, después de los 20 no dejas de poder ser cool.

Mi respuesta larga es: no, pero sí.

Yo creo que mientras más creces es más complicado ser cool por una razón: tu personalidad, tu estilo y lo que te gusta ya están muy definidos. Claro que pueden cambiar o evolucionar, pero difícilmente será un cambio muy drástico.

Siento que antes de los 20, o incluso en tus 21 o 22, todavía puedes experimentar más porque justamente estás buscando aprobación de las demás personas. Y entonces es ahí cuando aparece esta búsqueda de ser cool.

Pero también siento que lo cool es contextual. Hay personas que se adaptan muy fácil a las cosas y adoptan rápidamente lo que está en tendencia, entonces pueden parecer cool porque incorporan lo que en ese momento es considerado cool.

Aunque también puede ser cool aquello que es transgresor y completamente diferente al estándar.

Por eso siento que depende de lo que la sociedad denomine cool en ese momento. Las cosas son cíclicas. Hay momentos en los que ser cool es ser muy conservador y otros en los que ser cool es ser muy liberal. Cuando todo el mundo se mueve hacia un lado, lo cool muchas veces termina siendo lo contrario.

Entonces hay personas cuya personalidad coincide con lo que en ese momento se considera cool y otras que no.

Por eso creo que es complicado ser cool después de los 20, pero si lo logras es porque tu personalidad encaja con lo que la sociedad considera cool en esa etapa, no porque hayas cambiado completamente.

También siento que hay personas que fueron cool antes de los 20 y, conforme avanza el tiempo, la época y la sociedad cambian. Ya no necesariamente siguen siendo cool, pero alcanzaron ese estatus y la gente sigue tratándolas como si lo fueran porque alguna vez lo fueron." 


- Alex Vanny


Tras esto, creo que he llegado a una conclusión, y es que no sé si se pueda ser cool después de los 20. Es decir, creo que puedes ser una persona increíble, pero no encajar en lo que es ser cool.

Porque hay una verdad: sí, el ser cool cambia constantemente con las tendencias y las modas a lo largo del tiempo. Y claro, puedes aprenderte las canciones que suenan y vestirte como marca la sociedad en ese momento, pero nada de eso se va a sostener si no hay una base: tu personalidad.

Buscar constantemente esto va a hacer que, de fondo, en tu núcleo, en realidad no seas interesante.



Hay ejemplos que me motivan a pensar que sí se puede ser cool después de los 20 y que no necesariamente siguen tendencias. Claro, todos seguimos ciertos cánones, pero me parece que hay cierta originalidad en ellos. Charli XCX, Rachel Sennott e incluso gente mayor que ni siquiera es famosa me ha demostrado que ese ciclo de ser original, alocado y sentirte pertenecido no se acaba por una edad.

Sí, la juventud es hermosa, pero que evolucionemos también lo es. Veámoslo de este modo: la fiesta tiene que acabar en algún punto o se torna aburrida.

¿Ustedes qué creen?


— Ariel

Si te interesa, puedes leer este artículo en mi Substack: https://open.substack.com/pub/harryhell/p/cool-despues-de-los-20?r=8mor1t&utm_campaign=post-expanded-share&utm_medium=post%20viewer


miércoles, 17 de junio de 2026

Tengo que hablar: ¿Qué ha pasado conmigo?


Tengo que hablar: ¿Qué ha pasado conmigo? Nueva Era

Hola, parece que han pasado siglos desde mi última entrada en este blog, pero solo han sido unos meses, creo, jajaja. La verdad, estos meses han sido un poco caóticos para mí y no hay ninguna excusa por la que descuidé este proyecto, pero terminé haciéndolo porque estaban pasando demasiadas cosas. De verdad, mi vida es muy random. Hay cosas que tengo que decir y que creo que merecen una explicación, y otras que son muy evidentes pero creo que tengo que admitir. No hagamos un drama de esto, como llevo haciéndolo estos meses, pero sin duda aquí va mi versión.

Estos últimos meses he dejado personas atrás, he llorado como nunca, he rogado a Dios que cambie lo que siento y a veces lo ha hecho, pero en otras ocasiones simplemente sigue ahí el sentimiento. Ah, y me he puesto borracho, muuuuy borracho. Seguramente han oído por ahí alguno que otro de mis escándalos. Solo quiero decir: lo siento por mis imprudencias. Lo voy superando poco a poco.

Algo que tengo que decir, y que estoy harto de ocultar y negar, es que sí, he engordado. He descuidado mi alimentación y mi físico. No quiero decir que no estoy avergonzado, porque sí lo estoy un poco, pero creo que lo estoy tomando de la mejor manera. Últimamente he visto a gente cercana, o que era cercana a mí, haciendo ejercicio y preocupándose tanto por su cuerpo que sin duda en algún punto pusieron una presión sobre cómo mi cuerpo estaba cambiando. Porque es una realidad: tengo más grasa en mi abdomen y en mi cara, e incluso me ha deprimido. Pero hasta hace unos días, cuando me corté el cabello después de mi buzzcut de inicios de año, creo que volví a renacer e incluso a adelgazar. Suena tonto, pero me gusta verme al espejo y reconocerme.

Pronto volveré a una rutina de ejercicio para recuperar masa muscular y tener una vida más saludable, pero ni crean que dejaré de comer.

Hay otra cosa que tal vez no tenga que negar, y es mi estado de salud. No he ido al doctor por miedo a que me juzgue, pero sé que tengo que ir. Ha habido afectaciones a mi salud mental y a diario me digo: "¿Por qué no puedo ser un chico normal?". Pero sé que lo resolveré y espero que la próxima vez que me vean esté radiante, no solo para ustedes, o tal vez ni siquiera para ustedes, sino para mí.

También tengo que declarar que sufrí una crisis en cuanto a mi creatividad y a lo que quiero hacer con ella. Estos meses no podía escribir ni aquí ni una maldita canción frente al teclado, tal vez porque no tenía nada que decir, pero creo que ahora ya lo tengo. Tal vez después escuchen nueva música mía, y el blog cambiará también. Ya no solo habrá entradas y artículos a lo Carrie Bradshaw, sino poemas, cuentos y pensamientos que quiero compartir, porque hay otra realidad que no puedo negar: soy arte y pienso mi vida en arte.

¿Y cómo me encuentro ahora mismo?

Mejor que nunca. Estoy leyendo un libro buenísimo (El Club De Los Corazones Solitarios), reconectando con la música y mi cuerpo, en búsqueda de más amigos y reconectando con los que valen la pena. Estoy yendo a mis clases de teatro, bailando y reconciliándome con todo el mundo. Tuve que tocar fondo hace tiempo para reflexionar, muchos lo saben, pero estoy creciendo y evolucionando porque quiero volver a ser feliz.

Esperen mucho de aquí, porque hay tanto que contarles. Los extrañé tanto.       

- Ariel 


miércoles, 14 de enero de 2026

Sigue el camino amarillo...

 Sigue el camino amarillo...


¿Alguna vez has sentido que tu vida no tiene rumbo? ¿Que, por más que sigas avanzando, todo parece difuso, e incluso que no perteneces a ningún lado? Pues a mí sí. Y también le pasó a Dorothy y a Toto, jiji.

Tras días encerrado en mi casa, sabiendo que mi única actividad serían mis clases extracurriculares en la noche, pensé: debo salir, no puedo seguir aquí adentro. Mi hermana va a trabajar, mis padres están en casa trabajando y yo soy el único que no hace nada. Era claro: debía despejarme aunque fuera un poco de la burbuja que había creado en mi departamento, donde no veo más que TikToks e imagino escenarios ficticios que nunca pasarán. Justo como Dorothy, anhelando algún otro lugar más allá del arcoíris.

Fue entonces que decidí salir a tomar fotos para mi Instagram: nada más que mi cámara y yo en la ciudad. Me bañé y me alisté para enfrentar el mundo. Al salir de mi casa, el día era brillante, casi como un mundo nuevo, como la llegada de Dorothy a Oz. Y así comienza mi primer obstáculo: tomar el transporte público. Misión que claramente completé con éxito; no es algo tan complejo.

Pero fue entonces, en la combi, cuando surgió una serie de pensamientos que me atormentarían durante todo el camino. Una pregunta que normalmente no te harías al salir a la calle, pero que yo sí me hice: ¿hacia dónde voy? Esa pregunta me mantuvo disociado de la realidad durante el trayecto al centro de la ciudad. Sabía que quería tomar fotografías, pero ¿dónde lo haría? Estaba desconcertado.

Y claro, no bajaría Glinda, la Bruja Buena del Norte, del cielo a decirme que siguiera el camino amarillo. Yo tenía que decidir cuál era mi camino amarillo. Así que bajé de la combi y lo seguí; que en este caso no era más que las bellas banquetas de la ciudad. Ciudad que, aunque no es la Ciudad Esmeralda, es la ciudad de la cantera rosa.

Seguí caminando, intentando encontrar algo interesante, pero parecía que no había nada. La ciudad no tenía nada que ofrecerme, y yo seguía caminando y caminando. Nada despertaba en mí la inspiración necesaria para tomar una buena foto. Entonces no pude evitar preguntarme: ¿qué estoy haciendo? Y de esa pregunta surgieron más: ¿hacia dónde voy? Salgo a tomar fotos porque no tengo ocupación ni vocación, soy un adulto de casi 21 años encontrándose sin misión ni rumbo en su vida… ¿qué carajo está pasando?

¿Acaso Dorothy se habrá preguntado lo mismo y por eso quería salir de casa?

Y de pronto, un milagro: algo interesante a lo que tomarle foto. ¿Fue acaso que mis dilemas me hicieron encontrar el spot perfecto? No lo sé, pero lo que sí sabía es que había caminado tanto por el camino amarillo que casi había llegado a las tierras de la Bruja Mala del Oeste (si saben a qué me refiero). Así que tuve que seguir el camino amarillo para salir de ahí e ir a mi lugar predilecto para encontrar inspiración y buenas fotografías: El Bosque.

Y efectivamente, ahí encontré mi inspiración. Pero no solo eso: encontré cosas maravillosas. Hojas naranjas, grafitis naranjas, objetos naranjas. Había un patrón de color. ¿Qué intentaba decirme el mundo? ¿Por qué de repente este color surgía en mi viaje, así como el verde en el viaje de Dorothy hacia el Mago?

Tras esa caminata, decidí volver a casa. Volví con unas cuantas fotos y sin haber resuelto los dilemas que se presentaron en mi camino. Como dijo Dorothy alguna vez: “No hay lugar como el hogar”. Pero entonces no pude evitar preguntarme: ¿esto es lo que nos quiere enseñar El Mago de Oz? ¿El conformismo? ¿No enfrentarte a lo que se avecina en tu camino porque puedes quedarte en casa?



¿Acaso me quedo en casa para no enfrentar mis problemas, como Dorothy a la Bruja Mala? ¿Quién o qué traumas son la Bruja Mala en mi camino de la vida?

No lo sé. Pero sí puedo decir que es verdad: no hay lugar como el hogar.

Pd: las fotos estarán próximas la siguiente semana en mi Instagram para que vayan a verlas <3

@harryhellx

- xoxo, Harryhell

martes, 16 de diciembre de 2025

La última cena

 La última cena

¿Alguna vez has estado en una mesa en la que cada uno de los invitados ya se había cogido a los otros?
Pues yo sí.

Tras días pesados entre escuela, trabajo, relaciones fallidas y actividades extracurriculares, mis amigos y yo decidimos organizar una cena para despedir el año: un convivio cute, con intercambio y muchas risas. Ya en el lugar, comenzó la plática, cargada de historias sobre noviazgos, traumas emocionales y, claro, risas; siempre se escapa uno que otro chiste que provoca carcajadas entre los invitados.

Sentados ahí, después de una que otra copita y tras mirar a los ojos a algunas de las personas en la mesa, no pude evitar pensar: wow. Tú y fulanito cogieron, él con él, él con ella… y así sucesivamente. Inevitablemente me pregunté cómo podían comer en la misma mesa como si nada hubiera pasado en un colchón matrimonial de segunda mano o en un automóvil prestado. Compartieron más que besos, y ahora compartían comida, charla y risas, como si fueran los doce apóstoles. Estaba claro que yo sería Jesús.

Todos parecían actuar con completa normalidad. A fin de cuentas, éramos amigos. Pero yo no entendía cómo podían evitar —o bloquear— ese recuerdo sin algún tipo de regresión o flashback. Me pregunté si eso sería una habilidad adquirida después de iniciar la vida sexual.

Me sentía como un niño inmaduro, casi como cuando tienes trece años y estás sentado en una mesa rodeado de adultos sin entender nada porque te faltan experiencias. Golpe de realidad: tengo veinte.

Al observar la escena —mesa larga, invitados muy diversos— tuve una epifanía no tan profunda, más bien banal: tal vez yo era la única persona virgen allí, la única que no había compartido fluidos con nadie. Eso me entristeció y me hizo preguntarme cuánto me falta para sentirme parte de ese mismo mundo, riendo, comiendo y actuando como si nada.

- XOXO, Harryhell

jueves, 11 de diciembre de 2025

Escuché la terapia de mi hermana :p

 Escuché la terapia de mi hermana

En este mundo tan cruel en el que vivimos, desprendernos de la terapia se ha vuelto algo muy complicado; es casi una necesidad básica... o eso creo. Todos alguna vez hemos tomado terapia, abriéndonos ante un desconocido que nos promete solucionar nuestros problemas emocionales a través de la escucha. Y es divertido, porque puedes sentirte como alguna celebridad en una entrevista, pero, ¿alguna vez has escuchado la sesión de terapia de alguien más? Pues yo sí, y fue la de mi hermana.

Mi hermana, como yo, acostumbrada a la vida sola y plena en la que podíamos estar en cualquier parte del depa y nadie podía escucharnos, decidió tomar su terapia a puerta abierta, sin pensar que yo llegaría temprano a casa esa tarde. Al inicio no presté atención a las voces, pues yo entré a la casa cantando y pensando en lo que había pasado en mi ajetreado día... hasta que comienzo a relajarme en mi cuarto y fue cuando mi cerebro decidió escuchar la conversación que tenía mi hermana con su terapeuta a través de una videollamada. 

Mi primer pensamiento fue "oh fuck, qué verga, ¿en serio estoy escuchando esto?". Sentía una mezcla de incomodidad y curiosidad. Claro, no era moralmente correcto, pero, vamos, era chismecito gratis. Afortunadamente el tema de la sesión no era algo muy hardcore, pero curiosamente logró derribar mi estabilidad emocional, pues estaba hablando de las expectativas que tienen nuestros padres respecto a nosotros que aunque era muy obvio que se refería a las expectativas que tenían de ella, era inevitable no pensar en cuántas cosas hago o no hago en función de la aprobación y el amor de mis progenitores.  

¿Cómo era posible que algo que era tan personal para ella logrará conectar conmigo? Todavía hoy me lo sigo preguntando. Al acabar de escuchar la sesión, decidí guardarlo y no contarlo. Fui empático por un momento y pensé: "no me gustaría que supieran lo que hablo con mi terapeuta". 

Hasta que, como siempre, ocurrió una discusión dramática entre mi familia y yo. Discutí con mi madre respecto a algo tan tonto pero significativo como la ropa y el estilo que uso, a lo que mi hermana me llamó exagerado ante la situación. Y como persona malévola e incorrecta, usé su terapia como argumento contra ella, ya que me había molestado lo poco empática que estaba siendo conmigo. En ese momento, sentí un bajón en el cuerpo. Sabía que había hecho mal, que había sido un monstruo, y quería remediarlo, pero seguíamos discutiendo y las emociones negativas crecían, poniéndome en un gran dilema en el que no sabía que hacer. 

Hasta el día de hoy no he logrado pedir una disculpa. Soy una mierda de persona. Pero hoy que estaba apunto de empezar a escuchar su sesión otra vez, decidí no hacerlo, debía hacer lo correcto. ¿Y qué hice? Me puse mis audífonos y escapé del mundo, así yo respeto su privacidad y ella puede abrirse sin inhibiciones ante su terapeuta. 


¿Te atreverías a escuchar la sesión de terapia de alguien más?

- XOXO, Harryhell

¿Quién soy?

¿Quién soy?   Al crear este blog me he enfrentado a dos cosas: la necesidad de presentarme y a la pregunta que nos atormenta a cada uno toda...